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Innovación Educativa / Presentación

 

¿Hacia dónde va la innovación?

 

 

Hay dos principios que han sustentado la reflexión y la toma de decisiones a la hora de determinar el rumbo de nuestros procesos de Innovación en educación: la equidad y la excelencia. Ambos son elementos que consideramos indispensables en todo proceso a la hora de definir el inicio y la meta de una educación que se ajuste a cada alumno y alumna, con el objetivo de conseguir su máximo desarrollo en el ámbito académico, personal y social, para que revierta en una transformación social que impulse el bienestar de todas las personas mediante la solidaridad humana y la responsabilidad compartida.

Las diferentes reflexiones, conclusiones y sugerencias, facilitadas por diversos agentes educativos, políticos y sociales, han posibilitado al Departamento de Educación la definición de las líneas estratégicas que orientan y dirigen hoy el sistema educativo vasco, en las que el alumnado actúa como eje del proceso educativo innovador (Programa de Gobierno 2012-2016, Plan Heziberri 2020).

La equidad es para nosotras y nosotros un referente para la consecución de una educación justa que atienda a la diversidad y a la personalización de la enseñanza. Esto es: ofrecer las mismas oportunidades a todo el alumnado ante situaciones de desigualdad social, económica, lingüística, cultura, de capacidades y de indentidad y género (Programa Hamaika Esku).

Desde Innovación Educativa consideramos asimismo la excelencia como meta. Nuestro objetivo es apostar al máximo por el desarrollo de las competencias básicas, y reducir las barreras en los contextos educativos que limitan a los alumnos y alumnas su proceso de aprendizaje (Heziberri 2020: Marco del Modelo Educativo Pedagógico).

Creemos que la adquisición de unas competencias básicas promueve el pensamiento creativo individual. Es decir, que el alumnado no sólo sepa de conceptos sino que construya sus propios esquemas de pensamiento. No se trata de transferir, de memorizar o de abstraer e incorporar una nueva información, sino de desmontar y volver a organizar el marco cognitivo, en un contexto vinculado a los problemas significativos de la vida.

Además, el alumno y la alumna tienen que saber argumentar y convencer; avanzar en situaciones de incertidumbre; y desarrollar una forma de ser caracterizada por la motivación, la perseverancia, la iniciativa personal, la capacidad de aprender de los errores, y la habilidad de transformar las ideas en acciones. De este modo, el alumnado estará preparado para el futuro (2. Proyecto de Heziberri 2020: Decretos de Desarrollo Curricular donde se define el perfil de salida del alumnado en términos de competencias disciplinares y competencias transversales).

Cuando hablamos de la excelencia como meta no hablamos únicamente de la potenciación de las capacidades de cada alumno y alumna, también creemos fundamental fomentar la dimensión colectiva y la finalidad de la educación como tarea social.

El seguimiento de estos dos principios, equidad y excelencia, nos lleva a contemplar la presencia en las aulas vascas de todas las manifestaciones de la diversidad existentes: culturales, de género, de orientación sexual, de medios socioeconómicos, de capacidades, de intereses y de ritmos de aprendizaje (Plan Estratégico de Atención a la Diversidad en el marco de una escuela inclusiva 2012-16, Plan Director para la coeducación y la prevención de la violencia de género en el sistema educativo).

Dado que las situaciones de la vida cotidiana facilitan la adquisición de las destrezas transversales, y de integración, la escuela debe estar en continuo contacto con las familias, las asociaciones del barrio o vecindad, las asociaciones deportivas, etc, Es imprescindible que exista una comunicación recíproca, y una coordinación y colaboración estrechas con la comunidad educativa en la que está inserta la escuela. De hecho, la adquisición de las competencias básicas se produce en situaciones formales de aula, y también en situaciones informales de ocio y en situaciones no formales fuera del recinto escolar.

En el ámbito educativo, la consecución de la equidad y de la excelencia mediante procesos de innovación exige transformaciones en el sistema educativo: en el tratamiento de la diversidad teniendo como referencia la escuela inclusiva; en el plurilingüismo, a partir de un bilingüismo consolidado teniendo como referencia el euskera; en la introducción de las tecnologías digitales en los procesos de aprendizaje; en la formación inicial y continua de la comunidad educativa, y por último, en la evaluación continua del sistema educativo (Líneas estratégicas para impulsar la innovación educativa).

Para que esas transformaciones puedan ser posibles es necesaria la formación del profesorado, tanto en competencias específicas como transversales; es necesario también que exista un profesorado comprometido e implicado, que lidere procesos de innovación consensuados por la comunidad educativa, y que tenga incidencia en los procesos de aprendizaje del alumnado. Asimismo, es imprescindible crear una cultura de evaluación que analice lo que está sucediendo y que proyecte lo que podría suceder (Plan Prest_Gara).

Por todo esto, creemos que la innovación tiene que estar centrada en cada alumno y alumna, haciendo florecer sus potencialidades e imaginando maneras de enriquecer sus vidas futuras, contribuyendo a la mejora en la transformación social mediante el esfuerzo y compromiso de toda la comunidad educativa.

Euskadi, bien común